lunes, 1 de junio de 2015

Cáncer y alimentación, una opción

Hace tiempo escuché la entrevista que hacía la conductora Martha Debayle a la nutrióloga funcional Nathaly Marcus, y la conclusión que detonaba la plática era impactante: 40% de los pacientes con cáncer actualmente mueren de malnutrición, y no del cáncer.
De esa entrevista rescatamos los siguientes puntos:
• Un paciente bien nutrido puede proteger células sanas de los efectos tóxicos de la quimioterapia y radiación, haciendo que las células cancerígenas sean más vulnerables a la medicina.
• Incluir los alimentos necesarios beneficia enormemente al cuerpo a sanarse más rápidamente y contrarrestar los efectos secundarios de los tratamientos médicos: diarrea, debilidad, anemia, cansancio, dolor, depresión, nausea, insomnio, estreñimiento, cándida, etc.
El cáncer se alimenta de azúcar. Se puede disminuir el ritmo de crecimiento del cáncer al disminuir el nivel de ingesta de combustible disponible para las células del tumor, por lo que se debe incluir en la dieta diaria frutas, verduras y dejar de comer azúcar refinada.
Por otra parte, el cáncer genera químicos que disminuyen el apetito mientras que la necesidad de kilocalorías aumenta. Contradictorio porque se necesita toda la nutrición adecuada para alimentar al sistema inmune que es el responsable de matar cualquier célula que no participa en los procesos del cuerpo, incluyendo cáncer, levaduras, bacterias y virus, y células muertas. 
Por ello, la especialista plantea que la terapia nutricional es esencial para evitar malnutrición: el comer en forma adecuada y tomar los suplementos correctos ayuda a bajar tu nivel de estrés.
Por eso recomienda:
-Incluir alimentos en la forma más natural posible. Lo que no crece del suelo, ¡deshéchalo!
-Alimentarse de verduras de muchos colores y jugos naturales de verduras de preferencia orgánicas, jugos verdes.
-Incluir grasas insaturadas esenciales en tu dieta: almendras, nueces, semilla de girasol, ajonjolí, pistaches sin sal y sin freír, aguacate y aceite de olivo. 
-Tomar suplementos ricos en omegas :como el aceite de pescado, de linaza, de prímula ya que todos estos ayudan a tu sistema inmune, al sistema cardiovascular, al sistema nervioso y al cerebro entre otras áreas.
-Incluir en la dieta habitual tomar probióticos o lactobacilos ya que estos restauran el colon, así como la flora intestinal y esto permite una buena asimilación de nutrimentos, un correcto balance en el intestino y recuerda que el 60% del sistema inmune esta el intestino.

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